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LA BANDA DE LA PICANA

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Con tres nuevos testimonios en los que se describieron puntualmente las refinadas torturas a las que se sometía a los secuestrados en la Seccional  Primera de  Santa Rosa, continuó en La Pampa el juicio a los represores, conocido como Subzona 14 II.

 

La sede del Colegio de Abogados de La Pampa, ubicada en Valle 145, Santa Rosa fue el escenario en el que se desarrolló la audiencia número 19 del juicio conocido como Subzona 14 II, con 13 de los 15 imputados presentes, ya que Néstor Omar Greppi, condenado en el anterior y beneficiado con prisión domiciliaria en la ciudad de Buenos Aires participó por videoconferencia desde Comodoro Py y el ex subcomisario Roberto Oscar Fiorucci, en la misma situación, fue excusado por razones de salud.

 

El primero de los testigos fue Roque Medina, que ya había testimoniado en el primer juicio y al momento de su secuestro era empleado de la Casa de Gobierno en el sector de compras y suministros. Su relato de los hechos señala que después de una semana de cautiverio en la Seccional Primera de la capital provincial fue liberado en razón de que sus captores concluyeron que no contaba con información  y hasta logró retornar a su trabajo bajo el control del propio Greppi.

 

Su detallada narración refleja claramente la perversidad de sus victimarios que lo obligaron a permanecer parado bajo una claraboya desde el sábado, día de su detención, hasta el jueves de la semana siguiente en que fue puesto en libertad. Lo sucedieron otras dos víctimas del terrorismo estatal. Alberto Larrañaga trabajaba como gestor de empresas privadas contratistas de obra pública e ingresó a la sala en silla de ruedas. Puntualizó que a sus 79 años y con menos memoria esperaba ser fiel a la verdad y debió soportar airosamente el hostigamiento de la defensa de sus represores a los que les recordó que “algunas veces se gana y otras se pierde”.

 

Por su parte, Osvaldo Gómez, ingeniero electromecánico y ex militante universitario fue detenido en enero de 1975, liberado, y vuelto a detener en marzo de 1976, e invitado a por el tribunal a agregar alguna reflexión, afirmó que en aquel momento se naturalizaba la violencia de los hechos que se estaban juzgando y añadió: “Hoy estamos viviendo situaciones represivas. Quisiera que aquello no se volviera a repetir jamás”.

 

La audiencia se cerró con el testimonio de Esteban Tancoff, psicólogo y por entonces militante de la Agrupación Nacional de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Fue detenido en la Capital Federal en diciembre de 1975 junto a Hugo Chumbita y Ana María Martínez Roca -docentes de la Universidad Nacional de La Pampa- por un comando de seis personas de civil que irrumpió en su departamento. A los tres  se los trasladó  a las instalaciones de Coordinación Federal donde se los torturó salvajemente y luego conducidos al Penal Federal N° 4 de Santa Rosa. Tancoff precisó que Ana María Martínez Roca –una de las víctimas- estaba embarazada al momento del secuestro y que su útero no soporto la picana. Sobre el final, la querella le preguntó si, desde su condición de profesional y su experiencia, podría dimensionar el daño social. Para ilustrar su estado de ánimo al evocar un episodio que lo colocó ante la posibilidad de una muerte inminente, dijo: "Anoche sentía ruidos, sentí temor...no podría hacer el diagnostico general que me pide pero sí puedo decir que claramente, es algo que no se olvida".

 

Finalizada la audiencia los imputados presentes salieron en fila a cumplir con la domiciliaria, derecho que les corresponde por haber estado con prisión preventiva durante tres años sin haber sido juzgados. Los represores han recibido, pues, un tratamiento muy distinto al que se le dispensó, por ejemplo,  a la dirigente social jujeña Milagro Sala.

 

Los hechos

 

Roque Medina fue detenido,  acusado, al igual que otros empleados, por supuesta participación en actos de corrupción durante la gestión del  gobernador José Aquiles  Regazzoli. Su jefe, Ivalor Roma también fue secuestrado y sometido a torturas. A él lo interrogó el oficial Oscar López –apodado “Miseria”- quien no obtuvo resultado alguno, lo que determinó que fuera conducido esposado a un calabozo y posteriormente trasladado encapuchado a un predio ubicado en las inmediaciones del club Banco de la Pampa. Después de recibir duros golpes, alguien dijo: “Éste no sabe nada” y lo llevaron nuevamente a la Primera en horas de la mañana. Al día siguiente, un oficial apellidado Cenizo le transmitió que “la gente de Buenos Aires”  había reconocido su buen comportamiento. Le hicieron  firmar una declaración y, tras 48 horas durante las que permaneció esposado, fue finalmente liberado. En la comisaría logró identificar a otros secuestrados, cuyos gritos, dijo, “no olvidaré jamás”

 

 

Alberto Larrañaga fue apresado, junto a otros contratistas de obra pública, por personal policial dependiente de la Sub-zona 1.4. Lo condujeron a la Seccional Primera de Santa Rosa donde fue sometido a interrogatorios vendado, esposado y torturado con golpes y picana eléctrica, procedimientos que se repitieron varias veces. Entre sus verdugos se encontraba el entonces subcomisario Fiorucci con quien se había criado desde chico. En el último interrogatorio fue el propio Fiorucci quien lo amenazó con secuestrar y  a su hijo de 14 años si no le daba el nombre de algún integrante del Tribunal de Cuentas  que estuviese implicado en ilícitos, lo cual lo obligó a autoincriminarse y denunciar a Nery Greta Sanders de Trucchi quien posteriormente fue secuestrada y volverá a declarar en este juicio. Larrañaga fue trasladado a la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal y quedó alojado unos 60 días en esa dependencia junto con otros presos políticos.

 

La primera detención de Osvaldo Gómez se produjo en enero de 1975 en el marco de una toma pacífica realizada en la entonces Universidad Tecnológica Nacional de General Pico, con el objetivo de defender la  autonomía lograda respecto de la Regional  Bahía Blanca, ante las versiones de una posible intervención.  En el procedimiento fueron capturados violentamente  estudiantes, docentes, personal administrativo y autoridades. Por ese antecedente, todo el grupo –unas 30 personas- fueron secuestrados, conducidos a la Unidad Penal Federal 4 de Santa Rosa y llevados frecuentemente al  primer piso de la Seccional Primera, donde se los torturaba.  En las constancias judiciales del fuero federal que se tramitaron a raíz de su detención figura detenido el 28 de marzo de 1976  por fuerzas conjuntas del ejército y la policía provincial. Obtuvo la libertad el día 14 de abril de 1976. 

 

A Esteban Tancoff  lo secuestraron en su domicilio de Buenos Aires a principios de diciembre de 1975. En su departamento se encontraban Hugo Chumbita y Ana María Martínez Roca, quienes habían llegado escapando de Santa Rosa, tras el allanamiento de su vivienda. En el Departamento Central de la Policía Federal,  Moreno y Sáenz Peña, fue golpeado y picaneado. Entre el 22 y 23 de diciembre se los trasladó a Santa Rosa. En el viaje fueron rociados con bidones de nafta y allí pudo comprobar el grave estado de Ana María. Fue alojado en la Unidad 4 del SPF, donde fue interrogado. Luego se lo trasladó a la Primera de esta ciudad. Tancoff cuenta que tanto en Coordinación Federal como en la comisaría, experimentó una sensación de alivio porque pensó que las instituciones lo contendrían, ya que su secuestro lo había perpetrado personal de civil. Del mismo modo su actitud inicial frente a la tortura fue creer que cada paso era una amenaza para infundirle temor, eso hasta que sufrió la primera descarga.

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